La parroquia de nuevo apoyando la institución familiar

El viernes pasado nos pusimos en marcha para asistir a la XXIX Jornada Mariana de la Familia que se iba a celebrar el sábado 7 en el Santuario de Torreciudad, en Huesca. Nos citamos a las 8h en la parroquia, y una vez en el autobús, pusimos rumbo a Haro, nuestra primera parada de la Jornada.

Allí visitamos las bodegas Ramón Bilbao, de la Rioja Alta, donde nos enseñaron detalladamente sus instalaciones y nos explicaron el proceso de producción de sus vinos. Al terminar, pudimos apreciar la calidad de sus crianzas en la cata que la bodega había previsto para nuestro grupo.

Ya en el autobús, nos dirigimos a Logroño, donde -guiados por Rafael, un amigo del lugar, que nos esperaba- pudimos recorrer las principales iglesias, monumentos y calles de la ciudad, haciendo hincapié en algunos lugares relacionados con la vida del titular de nuestra parroquia, donde transcurrió buena parte de su juventud, ahora recordada en placas en algunas calles y cuadros en algunas iglesias; particular significado tiene la calle donde advirtiendo las pisadas de un carmelita descalzo sobre la nieve limpia, sintió los primeros barruntos de su entrega a Dios. Al final del recorrido nos dirigimos a la parroquia de Nuestra Señora de Palacio, donde nos esperaba el párroco, con el sacristán, que amablemente nos facilitaban celebrar la Santa Misa ante la hermosa imagen de la Virgen de la Esperanza, cuando la iglesia estaba ya cerrada. Al terminar, nos dirigimos al Parque de la Ribera del Ebro donde pudimos comer en una zona verde perfectamente acondicionada y tener un rato de descanso a cubierto del sol que lucía.

Después de esta parada, continuamos con nuestro viaje hacia Barbastro, pero antes nos detuvimos en Zaragoza, donde visitamos a la Virgen del Pilar. A última hora llegamos al alojamiento en la capital del Somontano. Después de cenar salimos a dar una vuelta por el pueblo que estaba en fiestas y  contemplamos por fuera la catedral iluminada, además de detenernos en la Plaza Mayor, deteniéndonos en el lugar donde nació san Josemaría.

A la mañana siguiente nos dirigimos a primera hora al Santuario de Torreciudad, así pudimos transitar por la explanada, ya llena de sillas para la Jornada, y visitar el Santuario, con detenimiento y sus galerías de altares y capillas, además algunos se acercaron a la Ermita yendo por los Dolores y Gozos de san José y regresando a a explanada por el Via Crucis; eran varios los que iban por primera vez. No faltó la foto de grupo a las afueras del Santuario con su singular silueta de fondo.

Ya con la explanada llena de peregrinos comenzaron los actos tradicionales de la Jornada, que presidía este año Mons. Mario Iceta, obispo de Bilbao, en los que participamos junto a todos los asistentes venidos de toda la geografía peninsular. Después de la Solemne Bendición con el Santísimo, con que terminaba la Jornada volvimos al autobús -por nuestra lejanía estaba entre los primeros en salir- y a las 5 de la tarde abandonábamos Torreciudad, para regresar directamente -salvo una breve parada a mitad del trayecto-, llegando a Burgos a las 22:30 de la noche, dando gracias a Dios por los dos días vividos.

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