Noviembre, mes de los difuntos

Vista parcial de los Columbarios de la parroquia

Se puede dar a las almas de los difuntos «consuelo y alivio» por medio de la Eucaristía, la oración y la limosna ¿Quién no siente la necesidad de hacer llegar a los propios seres queridos que ya se fueron un signo de bondad, de gratitud o también de petición de perdón? (Benedicto XVI)
La tradición de la Iglesia siempre ha exhortado a rezar por los difuntos, en particular ofreciendo por ellos la celebración eucarística: es la mejor ayuda espiritual que podemos dar a sus almas, especialmente a las más abandonadas (Papa Francisco)

Cada día de Noviembre, se ofrecerá la Misa de 19:45 en sufragio por todos los difuntos. Puedes encargar que se haga memoria de un difunto en particular.
Al terminar, se rezará un responso por el alma de quienes están enterrados en el columbario de la parroquia.

Una lagrima por un muerto se evapora. Una flor sobre su tumba se marchita. Una oración por su alma la recoge Dios (San Agustín)