El pasado 16 de julio inició su delicado servicio el Columbario de nuestra parroquia. Los familiares más íntimos trajeron la urna con las entrañables cenizas de su esposo, padre y abuelo, que fueron recibidas por los sacerdotes de la parroquia en la entrada del Columbario. Allí ante la representación de Jesús Resucitado y de una imagen preciosa de la Virgen se ofició un responso por el alma de Antonio, se bendijo el nicho donde fueron depositados sus restos. Nos despedimos con una Salve a la Virgen.
Todos los primeros lunes de cada mes la S. Misa se ofrecerá por los difuntos cuyos restos descansan en nuestro Columbario.





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